A
veces en la vida sientes que nada es como era antes, que todo ha cambiado. Te paras a pensar unos segundos en lo que
pudo suceder para que todo eso cambiara,
pero no encuentras la respuesta, solo sabes que desde que sucedió, tu vida dio
un giro de 360o.
Empiezas
a recordar como era todo hace unos años atrás. ¿Qué ha cambiado? Tu misma. Tú eras esa chica a la que todo el mundo
trataba como un juguete ¿recuerdas?. Tu vida no era perfecta, llorabas por las
noches para que nadie te oyera, y
mientras tus lagrimas derramaban por la cara, te prometías a ti misma que todo
iba a ir mejor. Es increíble como te puede cambiar la vida en un instante, eh?
¿Dónde está esa chica que se raspaba los brazos y lloraba a escondidas? Yo lo
sé, y es que esa chica desapareció. Se marcho como las lagrimas que caían por
sus mejillas, fugazmente. Hace años que no ha vuelto, hace años que se esfumó,
y quién sabe si algún día volverá a parecer, pero solo sabes que sin esa chica
tu vida tiene un sentido.
Mírate
ahora. ¿Cuánto hace que no sientes la necesidad de desaparecer? ¿Cuánto hace
que ya no te sientes como un juguete? Es mejor así, ¿verdad?
Te
prometiste a ti misma que todo eso pasaría, y mírate, ¿Quién te iba a decir que
algún día pudieras levantarte y pudieras decir: ¡SOY FELIZ!? Así que cuando
estés mal, no te derrumbas pensando que tu vida no sirve para nada, solo
recuerda todos los baches que superaste, y te darás cuenta de lo fuerte que
eres.